Ayer volví a ver a amigos y conocidos que pasaron por mi vida hace rato, algunos sin dejar marca, otros calando en mi memoria y mi corazón. El reto por supuesto, fue que me vieran en mi nueva condición. Temblorosa hablé un rato de mi, de mis estrategias para seguir viviendo. Como observadora estuve atenta a los pensamientos y las sensaciones físicas y emocionales que me producía tal acontecimiento. En principio encaré con tranquilidad mi "no futuro" e incertidumbre, tan lejanos de sus matrimonios, planes de hijos, estudios, viajes, autos, compras. Disfruté de mi diferencia con decisión, aceptando mi destino porque, para qué voy a mentir, por más que lo intenté, la "normalidad" siempre me fue incómoda y hoy comprendo que me siento feliz rompiendo esquemas. Siendo al tiempo mujer-no mujer, enferma-no enferma, aprendiz-maestra, amante-amiga. Me transporté a esa época, como una visitante que recorre caminos conocidos pero los percibe distinto. Nunca vemos igual los lu...
Soy Carolina y tiemblo como mi postre favorito. Tengo la rara Enfermedad de Wilson. Aquí escribo mis memorias.